Extracto de un diálogo entre Noam Chomsky y Michel
Foucault en el año 1971*
Tema: Naturaleza Humana: Justicia versus Poder
Moderado por Fons Elders
Elders: Bueno, haremos lugar ahora a la segunda parte de la discusión, la política. Primero de todo, me gustaría preguntarle al Sr. Foucault por qué está él tan interesado en política, ya que, él me dijo que de hecho, gusta más de la política que de la filosofía.
Foucault: Nunca me he referido, en cualquier caso, a la
filosofía. Pero eso no es un problema (risas de Foucault). Su pregunta es: Por
qué estoy yo, tan interesado en política. Pero si yo le contestara muy
simplemente, le diría esto: ¿por qué no debo estar interesado? Esto es decir
¿qué ceguera, qué sordera, qué densidad de la ideología, habría de
sobrecargarme para evitar que continúe interesado en el que es probablemente el
tema más crucial de nuestra existencia, es decir, la sociedad en la cual
vivimos, las relaciones económicas dentro de las cuales esto funciona y el
sistema de poder que define las formas de regulación y los permisos y
prohibiciones habituales de nuestra conducta? La esencia de nuestra vida
consiste, después de todo, en el funcionamiento político de la sociedad en la
cual nos encontramos.
Entonces no puedo contestar su pregunta sobre por qué
estoy interesado; puedo sólo contestar por la pregunta ¿por qué no debería
estar interesado?
Elders: ¿Está obligado a estar interesado, no es eso?
Foucault: Sí, al menos, no hay nada extraño aquí sobre cuál es
el valor de la pregunta o la respuesta. No estar interesado en política, eso es
lo que constituye el problema. Entonces en lugar de preguntarme a mí, debería
preguntarle a alguien que no se interese en política, y después de su pregunta,
teniendo buenos fundamentos, estaría en lo correcto al decir ¿por qué, maldito,
no estás interesado? (risas de ambos)
Elders: Bueno, sí, quizás. Sr. Chomsky, estamos muy
interesados en conocer sus objetivos políticos, especialmente con relación a su
bien conocido anarco-sindicalismo o, como usted lo llama, socialismo
libertario. ¿Cuáles son las metas más importantes para su socialismo
libertario?
Chomsky: Superaré el impulso a contestar a una pregunta
anterior muy interesante que me hizo y cambió por esta.
Comenzaré por referirme a algo que ya hemos discutido,
esto es, si es correcto, como creo lo es, que el elemento fundamental de la
naturaleza humana es la necesidad del trabajo creativo o de la investigación
creativa, a favor de la libre creación, sin los efectos de los límites
arbitrarios de las instituciones coercitivas, entonces por supuesto a esto
seguirá que una sociedad decente debería maximizar las posibilidades para que
las características fundamentales de los seres humanos sean realizadas.
Esto significa tratar de superar los elementos de
represión y opresión y destrucción y coerción que existen en cualquier sociedad
actual, las nuestras por ejemplo, como residuo histórico.
Ahora cualquier forma de coerción o represión,
cualquier forma de control autocrático en algún ámbito de la existencia,
restricción autocrática sobre alguna área del esfuerzo humano, puede ser
justificada, si es que se hace, sólo en términos de la necesidad de
subsistencia, o de la necesidad de sobrevivir, o la necesidad de defensa contra
alguna muerte horrible, o algo parecido. Eso no puede estar justificado
intrínsecamente. Algo así debe ser superado y eliminado.
Y pienso que, al menos en las sociedades
tecnológicamente avanzadas del Oeste, ahora estamos ciertamente en una posición
dónde la servidumbre sin sentido puede en su mayor parte ser eliminada, y en la
medida en que lo marginal sea necesario, puede ser compartido entre la
población; en donde el control autocrático centralizado, en primer lugar, las
instituciones económicas en las cuales siento otro capitalismo privado o
totalitarismo estatal o la mezcla de formas variadas del capitalismo del estado
que existe aquí y allí, ha sido un destructivo vestigio de la historia.
Son todos vestigios que tienen que ser derrocados,
eliminados a favor de la directa participación en la forma de consejo de
trabajadores, u otras asociaciones libres de individuos constituidas por ellos
mismos con el propósito de su existencia social y su labor productiva.
Ahora, un descentralizado sistema federado, de libre
incorporación de asociaciones económicas tanto como instituciones sociales
sería lo que yo refiero como anarco-sindicalismo. Y me parece que esto es la
forma apropiada de organización social para una sociedad tecnológicamente
avanzada, en la cual los seres humanos no han de ser forzados a la posición de
instrumentos, a piezas insignificantes del engranaje. Ya no hay más necesidad
social alguna para el ser humano, a ser tratado como un elemento mecánico
dentro del proceso productivo, que puede ser superado, y debemos superarlo, por
la libertad de la sociedad y la libre asociación, en las cuales el impulso
creativo que considero intrínseco de la naturaleza humana sea una realidad
capaz de realizarse a ella misma de cualquier manera.
Y además, estimado Sr. Foucault, no veo cómo algún ser
humano puede no estar interesado en esta cuestión (risa de Foucault).
Elders: Cree, Sr. Foulcault, que podemos llamar a nuestra
sociedad: democrática; después de escuchar la declaración del Sr.
Chomsky.
Foucault: No, yo no tengo la menor confianza que uno pueda
considerar a nuestra sociedad democrática (risas de Foucault).
Si uno entiende por democracia el efectivo ejercicio
del poder por una población en la que nadie esté dividido u ordenada
jerárquicamente en clases, es absolutamente claro que estamos muy lejos de la
democracia. Es también claro que vivimos bajo un régimen de dictadura de
clases, un poder de clases que se impone a sí mismo mediante la violencia,
siempre cuando los instrumentos de esa violencia son institucionales y
constitucionales, y hasta qué punto en cuanto a eso no hay una pregunta desde
la democracia para nosotros.
Bien. Cuando usted me pregunta por qué estoy
interesado en política, me niego a responder porque me parece evidente, pero
quizá su pregunta era ¿Cómo estoy interesado en esto?
Y me ha preguntado eso, y en cierto sentido tendría
que decirle, tendría que decirle que estoy mucho menos avanzado en mi camino,
contribuyo menos que el Sr. Chomsky. Esto es decir que admito no poder definir,
o no poder proponer fuertes razones, de un modelo social ideal para el
funcionamiento de nuestra sociedad científica y tecnológica.
Por otra parte, una de las tareas que me parece
inmediata y urgente, además de todas las demás, es esta: que debemos indicar y
demostrar, desde dónde se ocultan las relaciones de poder político que
actualmente controlan el cuerpo social y lo oprimen o reprimen.
Qué quiero decir con esto, esa es la cuestión, al
menos en la sociedad europea, considerar que el poder está localizado en manos
de los gobiernos y que éste es ejercido a través de ciertos números de
instituciones particulares, tales como la administración de la policía, del
ejército y del aparato del estado.
Uno sabe que todas esas instituciones son hechas para
elaborar y trasmitir un cierto número de decisiones, en nombre de la nación o
del estado, para luego aplicar las sanciones a quienes no las obedecen. Pero
creo que el poder político también se ejerce a través de la mediación de
ciertos números de instituciones las cuales hacen ver como si no tuvieran nada
en común con el poder político, y como si fueran independientes de este, cuando
no lo son.
Uno sabe esto con relación a la familia, y sabe que la
Universidad, y de manera general, todos los sistemas de enseñanza, los cuales
aparecen simplemente como trasmisores de conocimientos, están hechos para
mantener cierta clase social en el poder, y excluir los instrumentos de poder
de otras clases sociales. Instituciones de conocimiento, de prevención y
cuidado, como la medicina, también ayudan a sostener el poder político. Además
esto es obvio, incluso al punto de escándalo, en ciertos casos referidos a la
psiquiatría.
Me parece que la tarea real de la política en una
sociedad semejante a la nuestra es criticar el trabajo de las instituciones,
las cuales aparecen neutrales e independientes, criticando y atacándolas de la
misma manera que a la violencia política, la cual siempre ha ejercido
oscuramente a través de ellas, desenmascararlas de modo que uno pueda luchar
contra ellas. La crítica y la lucha son esenciales para mí por diferentes
razones: primero porque el poder político es mucho más profundo de lo que uno
sospecha; hay centenares e invisibles puntos poco conocidos de soporte; su
verdadera resistencia, su verdadera solidez está quizá dónde uno no lo espera.
Probablemente es insuficiente decir que detrás de los gobiernos, detrás de los
aparatos del Estado, está la clase dominante; uno debe ubicar los puntos de
actividad, los lugares y las maneras en las cuales su control es ejercido
porque ese control no es simplemente la expresión en términos de política de la
explotación económica, ese es su instrumento y, en gran medida, la condición
que hace esto posible; la ocultación de lo uno es lograda a través del
exhaustivo discernimiento de lo otro. Bien, si uno no logra reconocer esos
puntos de soporte de las clases dominantes, corre el riesgo de dejar que ellos
continúen existiendo y de ver a esas clases dominantes reconstituirse incluso
después de evidentes procesos revolucionarios.
Chomsky: Sí, ciertamente estaría de acuerdo con eso, no sólo
en teoría sino también en acción. Esto es, hay dos tareas intelectuales: una,
que es la que está en discusión, es tratar de crear la visión de una futura
sociedad justa; esto es crear, si usted quiere, una teoría social humanística
que esté basada, si es posible, sobre algunos conceptos sólidos y bondadosos de
la esencia humana o de la naturaleza humana. Esa es una tarea.
Otra tarea es entender muy claramente la naturaleza
del poder y la opresión, el terror, y la destrucción en nuestra propia
sociedad. Y que ciertamente incluye a las instituciones por usted mencionadas,
así como las instituciones centrales de cualquier sociedad industrial, a saber
económica, comercial y financiera y en particular, en los tiempos que vienen,
las corporaciones multinacionales, las cuales no están lejos de nosotros
materialmente esta noche [i.e., the Phillips Corparation at Eindhoven,
Holland].
Son esas las instituciones básicas de reglas de
opresión y coerción y autocracia que no parecen ser neutrales a pesar de todo
lo que dicen: bien, somos sujetos de la democracia del mundo mercantil, y esto
debe entenderse precisamente en términos de su poder autocrático, incluyendo
desde el particular control autocrático hasta la dominación de la energía de
mercado en una sociedad igualitaria.
Indudablemente debemos entender estos hechos, y no
sólo entenderlos, también combatirlos. Así en realidad, en cuanto a que nos
toca una propia complicación política, en la cual se emplea la mayoría de
energía y esfuerzo de uno, me parece que ciertamente éste debe estar en ese
campo. No quiero dar mi opinión personal acerca de esto, pero mi propia certeza
está en ese campo y asumo que está en todos.
Aún, creo que sería de una gran ignominia, poner fuera
enteramente la labor algo más abstracta y filosófica tratando de unir las
conexiones entre el concepto de naturaleza humana que otorga todo su alcance a
la libertad y dignidad y creatividad y otras características fundamentales de los
seres humanos, y relacionarlas con algunas nociones de la estructura social en
las cuales esas características serían realizadas y en las cuales lo
significativo de la vida humana pueda ocupar su lugar.
Y de hecho, si nosotros pensamos en una transformación
social o revolución social, sería por supuesto un absurdo, tratar de bosquejar
detalladamente la meta que esperamos alcanzar, aún cuando conociéramos algo
acerca de donde pensáramos ir, además tal teoría nos lo indica.
Foucault: Sí, ¿pero entonces no existe un peligro aquí? Si
usted dice que cierta naturaleza humana existe, que en la sociedad actual aún
no están dados los derechos y posibilidades que permitan a esa naturaleza
humana la realización de sí misma... eso es realmente lo que usted ha dicho,
creo.
Chomsky: Sí.
Foucault: ¿Y si uno admite esto, no se corre riesgo definiendo
la naturaleza humana —la cual es al mismo tiempo real e ideal, y ha sido
reprimida y escondida hasta ahora— en términos apropiados para nuestra
sociedad, nuestra civilización, nuestra cultura?
Tomaré un ejemplo para simplificar esto. El socialismo
durante un cierto período, hasta fin del siglo XIX, y comienzos
del siglo XX, admitió en efecto que en las sociedades capitalistas
el hombre no había hecho realidad el pleno potencial para su desarrollo y
propia realización. La naturaleza humana fue efectivamente alienada en el
sistema capitalista. Y soñaba con una naturaleza humana finalmente liberada.
¿Qué modelo se usó para concebir, proyectar, y
eventualmente realizar esa naturaleza humana? Fue de hecho el modelo burgués.
Considerando que una sociedad alienada fue una
sociedad que, por ejemplo, dio dignidad de un lugar para el beneficio de todos,
hacia una sexualidad tipo burgués, hacia una familia tipo burgués. Y además es
muy cierto que esto es lo que ha pasado en la Unión Soviética y en las
democracias populares: Un cierto tipo de sociedad ha sido reconstituido, ha
sido transpuesta por la sociedad burguesa del siglo XIX. La universalización del modelo burgués ha sido la utopía en la cual tuvo
vida la constitución de la sociedad soviética.
El resultado es esto de lo que usted también dio
cuenta, creo que es difícil decir qué es la naturaleza humana. ¿No está ahí el
riesgo de que nosotros estemos conduciendo a un error? Mao Tse-Tung habló de la
naturaleza humana burguesa y de la naturaleza humana del proletariado, y
consideró que no eran la misma cosa.
Chomsky: Bien. Vea usted, creo que en el ámbito intelectual de
la acción política, que es, el ámbito que trata de construir una visión de una
sociedad justa y libre sobre la base de algunas nociones de la naturaleza
humana, enfrentamos los mismos problemas que enfrentamos en la acción política
inmediata, es decir, por el momento impulsar a hacer algo, porque los problemas
son demasiado grandes, y aún conociendo que todo lo que hacemos es sobre la
base de una interpretación muy parcial de la realidad social, y la realidad
humana en este caso.
Por ejemplo, para ser totalmente concreto, mucha de mi
propia actividad real tiene que ver con la guerra de Vietnam, y algo de mi
propia energía se mueve dentro de la desobediencia civil. Bien, la
desobediencia civil dentro de U.S. es una acción asumida a pesar de la
considerable inseguridad acerca de sus efectos. Por ejemplo, amenazas al orden
social en donde el poder, un argumento de poder, ocasiona fascismo; y que sería
algo muy incorrecto (malo) para América, para Vietnam, para Holanda y para
todos los demás. Usted sabe, si un gran Leviatán como Estados Unidos se
volviera fascista, muchos problemas resultarían, de modo que es un peligro
emprender este acto concreto.
Por otra parte, hay un peligro mucho mayor en no
asumir esto, o sea, si usted no asume eso, la sociedad de Indochina quedará
hecha pedazos por el poder de América. A pesar de esa inseguridad uno tiene que
decidir el rumbo a seguir. Bien, asimismo en el ámbito intelectual, uno está
afrontando las incertidumbres que usted correctamente formula. Nuestro concepto
de la naturaleza humana es ciertamente limitado, esto es en parte socialmente
condicionado, forzado por nuestros propios defectos de carácter las
limitaciones de la cultura intelectual en la cual vivimos. Aún así, es de
crítica importancia que nosotros conozcamos qué metas estamos tratando de
alcanzar, si deseamos alcanzar algunas metas posibles. Y esto significa que
tenemos que ser suficientemente audaces, especular y crear teorías basándose en
conocimientos parciales, en tanto que queden abiertas hacia fuertes
posibilidades, y realmente probabilidades contundentes, que al menos en algunos
aspectos estamos muy lejos de marcar.
Elders: Bueno, quizá sería interesante indagar con más
precisión en el problema de la estrategia (política). Supongo, a lo que usted
denomina como desobediencia civil, probablemente igual, a lo que nosotros
llamamos acción extraparlamentaria.
Chomsky: No; pienso que va más allá de eso. Acción
extraparlamentaria, incluiría digamos, una masiva demostración legal, pero la
desobediencia civil está más limitada que toda la acción extraparlamentaria, ya
que significa un directo desafío de lo que se presume, a mi punto de vista
incorrecto, del estado siendo ley.
Elders: Entonces, por ejemplo, en el caso de Holanda, tenemos
algo como un censo poblacional. Uno está obligado a contestar preguntas de un
formulario oficial.
¿Llamaría usted, desobediencia civil, al caso en el
cual, uno rehusara completar ese formulario?
Chomsky: Correcto. Sería un poco más prudente a cerca de eso,
porque, retomando un tema importante que Foucault establece, uno no
necesariamente, permite al estado definir qué es legal. Ahora el estado tiene
el poder para imponer ciertos conceptos sobre qué es legal, pero ese poder no
implica justicia o incluso corrección; por eso el estado puede definir algo como
la desobediencia civil y estar errado haciéndolo.
Por ejemplo, en Estados Unidos, el estado define la
desobediencia civil cuando, digamos, hacen descarrilar un tren de municiones
que va hacia Vietnam, y se equivoca al definir esto como desobediencia civil,
ya que es legal, justo y apropiado hacerlo. Es apropiado cumplir con las
acciones que previenen los actos criminales del estado, igual de apropiado que
cometer infracción a una orden de tránsito para prevenir un asesinato.
Si yo tengo parado mi auto frente al semáforo en rojo
y luego conduzco con luz roja, impidiendo que alguien ametralle a un grupo de
personas, por supuesto que esto no es un acto ilegal, es una acción correcta y
apropiada y, ningún juez sano lo condenaría por esa acción. Asimismo, mucho de
lo que definen las autoridades del estado como desobediencia civil no lo es
realmente: de hecho, es legal un comportamiento que viole las órdenes del
estado, las cuales pueden o no ser órdenes legales.
Pero pienso que uno debe ser lo suficientemente prudente
acerca de las cosas que denomina ilegales.
Foucault: Sí, pero me gustaría preguntarle ¿Cuando, en Estados
Unidos, usted comete un acto ilegal, justifica el hacerlo, en términos de
justicia o de una legalidad superior, o justifica el hacerlo por la misma
necesidad de la lucha de clases, que es en la actualidad esencial para el
proletariado y su lucha contra la clase gobernante?
Chomsky: Bien, aquí me gustaría exponer el punto de vista, que
es tomado por la Corte Suprema Americana y probablemente otros tribunales en
semejantes circunstancias, esto es, intentar explicar la cuestión lo más clara
y estrictamente posible. Pensaría que, últimamente, tendría mayor sentido, en
muchos casos, actuar contra las instituciones en una sociedad dada, si en ella,
golpeamos al origen del poder y la opresión en esa sociedad.
Sin embargo, la ley durante su larga existencia
representó ciertos valores humanos, que son decentes valores humanos, y la ley
existente, correctamente interpretada, permite más de lo que el estado prohíbe.
Y, pienso que es importante explotar ese hecho.
Foucault: Sí…
Chomsky: …Es importante explotar, las áreas dentro de las
cuales la ley está formulada adecuadamente y quizá luego actuar directamente
contra aquellas áreas dentro de las cuales la ley, simplemente, ratifica algún
sistema de poder.
Foucault: Pero, pero yo…
Chomsky: A ver si entendí…
Foucault: Mi pregunta era esta: cuando usted comete claramente
un acto ilegal…
Chomsky: …el cual yo considero ilegal, no sólo el estado.
Foucault: No, no, bueno, es el estado…
Chomsky: …lo que el estado tiene en cuenta como ilegal…
Foucault: Lo que el estado considera ilegal.
Chomsky: Sí
Foucault: ¿Está cometiendo ese acto en virtud de un ideal de
justicia, o porque la lucha de clases lo hace útil y necesario? Usted refiere a
una justicia ideal, ese es mi problema.
Chomsky: Repito, muy a menudo cometo actos que el estado
considera ilegales y yo considero legales: esto es, yo considero al estado como
criminal. Pero, en algunas circunstancias, eso no es real. Seré absolutamente
concreto acerca de esto y propongo el área de la lucha de clases a la lucha
imperialista, donde la situación es clara y sencilla. Tomo el derecho internacional,
un instrumento muy débil por nosotros conocido, pero que a su vez, incorpora
principios muy interesantes. El derecho internacional es, en muchos aspectos,
el instrumento para los poderosos: esto es, una creación del estado y sus
representantes. En el desarrollo de la estructura del derecho internacional
vigente, no existía la participación por parte de los movimientos campesinos.
La propia estructura del derecho internacional refleja
este hecho y debe ser cuestionada; esto es, el alcance excesivo del derecho
internacional en respaldo de las estructuras de poder es contundente, definido
por ellos mismos como estado, en contra de los intereses de las masas
populares.
Este es un defecto fundamental del derecho
internacional y pienso que uno está justificado al oponerse tanto al aspecto
del derecho internacional que no tiene validez, como al aspecto que no tiene
más validez que la justicia divina de los reyes. Esta es simplemente una
herramienta de dominio para conservar su poder.
Pero, por cierto, el derecho internacional no es
únicamente de este tipo. Y, de hecho, hay puntos interesantes del derecho
internacional, por ejemplo, arraigados en los principios de Nuremberg y en la
Carta de las Naciones Unidas, los cuales, creo requieren, la necesidad de que
el ciudadano actúe contra su propio estado, en cuyo caso el estado falsamente
considerará (al ciudadano) como criminal. Sin embargo, está él actuando
legalmente, porque el derecho internacional además prohíbe la amenaza o el uso
de la fuerza en los asuntos internacionales, excepto bajo algunas pocas
circunstancias, entre las cuales, por ejemplo, la guerra de Vietnam no es un
caso. En el caso particular de la guerra de Vietnam, el significado que más me
interesa, es la capacidad criminal de los Estados Unidos. Y las personas tienen
el derecho de frenar a los criminales que cometen asesinatos. Justo porque el
criminal hace llamar sus acciones ilegales cuando usted intenta ponerle un
freno, eso no significa que sea ilegal.
Un caso perfectamente claro de esto es, actualmente el
papel del Pentágono en los Estados Unidos que, supongo usted ya conoce.
Restringirlo es esencial y olvidando los legalismos,
lo que está sucediendo es que, el estado está tratando de procesar a las
personas por exponer estos crímenes. Esto es lo que viene a ser. Ahora,
obviamente esto es un absurdo, y uno no debe prestar atención a nada de ello,
que apunta a distorsionar procesos judiciales razonables.
Es más, pienso que existen sistemas legales que
explican, incluso, por qué esto es absurdo. Pero, si no se aplican, debemos
oponernos nosotros al sistema de la ley.
Foucault: ¿Entonces es en nombre de una justicia más pura que
usted critica el funcionamiento de la justicia?
Es esta una pregunta importante para hacernos aquí.
¿Es verdad que en todas las luchas sociales, está la cuestión de la
justicia? Plantear eso más precisamente, la lucha contra el tipo de justicia,
contra lo que es injusto, es siempre parte de la lucha de clases: destituir a
los jueces, cambiar los tribunales, indultar a los condenados, abrir las
prisiones, sería siempre parte de las transformaciones sociales tan pronto como
ellos se convirtieran en ligeramente violentos. Actualmente, la función de la
justicia y de la policía en Francia apunta a atacar a grupos por nosotros
llamados gauchistes (izquierdistas). Pero, si la justicia tiene intenciones en
esa lucha, como instrumento de poder, no es de esperar que esto finalice un
día, en esta u otra sociedad, que la gente fuera recompensada de acuerdo a sus
méritos o sancionada por sus faltas. Antes que pensar a la lucha de clases en
términos de justicia, tiene que enfatizarse a la justicia en
términos de lucha de clases.
P.D. (Una apreciación de N. Chomsky posterior sobre el
diálogo con Foucault)
Extraído del libro Noam Chomsky, conversaciones con
Mitsou Ronat:
¿Cuáles eran sus divergencias políticas?
Noam Chomsky: Por mi parte, separaría dos tareas intelectuales. Una
consistiría en imaginar una sociedad futura conforme a las exigencias de la
naturaleza humana, si usted quiere. La otra, en analizar la naturaleza del
poder y la opresión en nuestras sociedades actuales. Para él, si lo he
interpretado bien, todo lo que podemos imaginar no es sino una producción de la
sociedad burguesa del período moderno: las nociones mismas de justicia, o de
realización de la esencia humana serían invenciones de nuestra civilización, y
resultantes de nuestro sistema de clases. La justicia estaría, pues, reducida a
un pretexto esgrimido por una clase que quiere acceder al poder. El problema no
radicaría en alcanzar el poder para implantar la justicia. Las cuestiones
abstractas de justicia no se plantean y quizá no puedan siquiera plantearse en
forma inteligible.
Foucault decía, siempre si mi interpretación es
correcta, que la lucha de clases se libra para ganar y porque conducirá a una
sociedad más justa. Al respecto difiero totalmente. La lucha social puede ser
justificada, a mi ver, sólo apoyándose sobre un argumento aunque indirecto y
basado en cuestiones mal comprendidas, fácticas y axiológicas, según el cual
sus consecuencias serían beneficiosas para la humanidad y aportarían una
sociedad más decente. Tomemos el caso de la violencia. No soy un pacifista a
ultranza, no diré que en toda circunstancia está mal hacer uso de la violencia.
Pero esta utilización sólo puede justificarse si conduce a una mayor justicia.
Si el único objetivo de la dictadura del proletariado es meter al resto del
mundo en hornos crematorios, no está justificada. Sólo lo estará si permite
poner fin a la opresión de clases. No estábamos de acuerdo, porque donde yo
hablaba de justicia, él hablaba de poder. Al menos, así es como entendí la
diferencia de nuestros puntos de vista.
*Agradecemos a Gabriela Montes de Oca la traducción de este material
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