20.10.15

¿Existe la verdadera historia de nuestra vida? El orden de los fundamentos

¿Existe la verdadera historia de nuestra vida? El orden de los fundamentos.

Es imposible una investigación lo suficientemente estricta en lo que son nuestras mayores convenciones e ideales, o lo mejor de nuestro conocimiento. Una vez más la pregunta: ¿Qué es conocimiento? No es un simple acto de ideas, sino mental, mas poco entendemos con eso porque "no sabemos" la complejidad de nuestra mente, la cual a su vez refiere a un cúmulo de ideas posibles para entenderla. La idea de la mente es sólo una idea, no más palabra que la de fenómeno y estas a su vez son como palabras, otro sistema. Todos los fenómenos e ideas posibles se encierran a su vez en un número de palabras anudadas como posibilidad o no dentro de un campo. Dicho campo es el lenguaje. Toda nuestra vida y existencia está muy vinculado a él, permanentemente.
El conocimiento que buscamos es ese lenguaje. Saber y/o poseer dicho sistema es un tema y problema de un ríspido valor en nuestra civilización desde su inicio. Es mítica la forma en que nos comunicamos y comunicamos esto, ese conocimiento. De nuevo: ¿Qué es? La pregunta se dirige aquí a saber "¿cuál es?". Esto es lo que hay que ver y ordenar. Esta investigación representa el inicio en la solución de este dilema. Es decir, el conocimiento total de la vida humana hasta hoy. Esta "supersapiencia" como experiencia teórica no es a su vez una pura ilusión. En realidad sí tiene una esencia, es el lugar común a todo en realidad. La forma del "yo vivo" es el lado activo de esta esencia ideal o teórica. Un ser humano es un ser capacitado para vérselas con superconocimientos y aunque sea en totalidades abstractas. La pregunta allí es "¿cómo?" entonces. Es abriéndolo todo en el mejor modo posible actualmente, es decir, hoy y ahora.
Para esto se requiere de una larga disciplina y su refinamiento. Se debe buscar iniciar desde cualquier fundamento, pero de un modo tan objetivo que sea imposible detenerlo, llegue a donde se llegue. Esto es lo esencial. Como decir, estoicamente, hasta el fin. Uno debe empezar por sí mismo, sobre esto no hay duda. Es uno íntegramente imagen y sustancia del Universo. Este lugar es sólo nuestro: de los que estén aquí y haya. ¿Qué hacer? Gran debate entre ideologías. Mi punto de vista es que se debe primero aceptar uno a sí mismo, así tal como uno está. Se debe detener el mundo interno, no rechazándolo, sino corrigiéndolo al re-erigirlo. Uno debe de buscar el cambio, cualquier tipo de transmutación, sea emocional, médica, neuro-psíquica y social, cognitiva o física, positiva o no, que nos "obligue" a hacer algo. No detenerse, a no ser que esto signifique este cambio. Crear un nuevo lenguaje consigo mismo, donde incluso no-hablar, dejar de hacerlo, si es necesario, sea correcto y bueno.
¿Qué nos es más necesario? Preguntas como estas casi siempre quieren responderse por el lado del confort, de la conducta holgada. Esto es un absurdo, el cambio nunca es confortante, sufrir por sí mismos se vuelve la parte medular de esta estrategia. Dichos comportamientos no tienen valor o sentido aquí. Muy por el contrario, nos deterioran. Son auténticamente negativos. Saberse "confortado" significa ser Sísifo, pero, ¿cómo salirse de los estados del comportamiento costumbrista, del lugar común al yo personal? ¡Eso es un lío! Casi todos buscarán el confort, es lo más seguro y cierto. Uno lo necesita amargamente y lo sabemos. Pero está ahí, deteniéndonos como una gran roca sobre la espalda, hecha sólo para nuestras fuerzas. Quitárnosla significa recuperar el poder para uno mismo.
Humano no soy, y nada de él me pertenece. Esta complejidad de los espíritus, nuestras formas de ser que es el ser humano. Un Hombre es de una sola y ese es todo el misterio. Dejar de ser tantas para lograr el éxito de un sólo modo. Entre menos diferimos, más conscientes nos volvemos de quiénes somos en verdad, el Hombre: y la Mujer. Lograr esto es el resultado de una gran hazaña, hoy una disciplina muy irregular. Requiere de un enorme movimiento de energía en el propio espíritu. El Hombre que uno es viene de la superación de nuestra "humanidad" como imagen esencial a cualquier conexión y fuerza. Así, el ser humano debe extinguirse en su forma de poder, el confort.
Es debido a que "nos sentimos" en confort que morimos a la larga, en un punto determinado. Nos quita méritos a la hora de vivenciar, experimentar y conocer. Esto lo logra transformando y remodulando la fuerza de su energía, toda ella, desde la psíquica hasta la física-corporal y aún más, hasta lo que se diría la unidad absoluta de Todo, su armonía. El mundo es lo que es porque así lo hemos dispuesto con nuestro pensamiento, uno a uno, incluso sin saber, con el mero poder de nuestra consciencia. Esto sucede porque nuestra energía como totalidad exige del mundo una forma próxima posible, un tipo de conexión. Conectarse con el mundo es el concepto básico de nuestra esencia como proceso energético, donde todo aquello que puede vivirse modula el poder de nuestro espíritu y lo manifiesta activamente como consciencia de un sistema ordenado.

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