30.5.14

Bitácora de un soñador



Trabajo en el silencio, en la mayor cantidad de silencio posible; escucho el ruido que hay en mi mente, mis pensamientos. Oigo la bulla de los grillos, de las cigarras, que silban como en un canto vibrante, único y universal. Hay como una pasión mística entre ellos, lo sé, y entre todas las especies que existen en los montes y en los campos, en otros lados, lejos, ya de aquí y ahora, solos en el tiempo con su canto. Vibran, se aparean, gozan el triunfo de su unión, viven en el momento que la eternidad les dio para existir, carecen de otra libertad sino esta, en el misterio de su mágico poder. Son los dioses de la noche, los genios bribones que hablan con las estrellas, que se nutren de ellas, que conocen la misión. Ayudan cuanto pueden con este sonido y mejoran si los escuchamos bien, atentos y con respeto, sin miedos y con curiosidad infinita, brillan con la luz eterna del cielo en el sonido. Viajan a otro umbral, nos llevan de la mano hasta el éxito, a la pasión verdadera del conocimiento interior bruto y hasta la imagen perfecta de nuestra armonía natural límite. Guardan silencios, vuelven, se hacen grandes, gigantescos y luego todo lo detienen, en un significado propio, haciendo saber que esa es su zona y cantan. Giran la noche, le dan una gran vida, la mueven, se alimentan de ella y sobre ella fornican. Es su maldición y orgulloso campo de poder. Son grandes amos de la noche, la hipnotizan.

DESINTOXICACIÓN INTEGRAL: EQUILIBRIO Y TRANSFORMACIÓN

«Estoy tratando de establecer o encontrar el equilibrio entre mi conciencia y voluntad. Deseo someterme a un proceso de desintoxicación físi...